Sobre el uso de la inteligencia artificial
Mis columnas son siempre de autoría propia. Las ideas, los enfoques, los argumentos y la posición que expreso en ellas parten de mi propio trabajo y criterio. En algunos casos utilizo herramientas de inteligencia artificial como asistente para revisar, ordenar, corregir o mejorar la redacción, pero no como sustituto de la elaboración intelectual.
Entiendo la IA como un asistente que puede ser útil para múltiples tareas: investigar, organizar información, explorar ideas, detectar errores, mejorar textos o acelerar determinados procesos. Al mismo tiempo, tengo una mirada crítica sobre su desarrollo y, especialmente, sobre el riesgo de que la inteligencia artificial termine siendo utilizada para sustituir trabajo humano en lugar de complementarlo.
Por esa misma razón, procuro mantener una distinción clara entre asistencia y sustitución. La tecnología puede ayudarnos a trabajar mejor, pero considero importante preservar el valor del criterio, la experiencia, la creatividad y el trabajo de las personas.
En cuanto a mi imagen personal, no suelo utilizar inteligencia artificial para generar o modificar fotografías mías ni para producir videos que simulen mi presencia. Prefiero que esos contenidos mantengan una relación directa con la realidad y con mi propia identidad.
Para mí, la discusión no debería ser IA contra trabajo humano, sino cómo podemos utilizar la IA como herramienta sin perder de vista que detrás de cualquier proyecto, organización o sociedad siguen existiendo personas.